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"¿A dónde estaba el sol cuando sonaron los ecos desatados de la ira? ¿No será que las sombras lo apagaron en Sabra y Chatila?
¿A dónde estaba Dios, cuando la gente fue sometida a hielo en las pupilas? ¿No será que se ha vuelto indiferente en Sabra y Chatila?
¿A dónde estaba yo, en qué galaxia, insensible leyendo la noticia? ¿No seré uno más en la falacia de Sabra y Chatila?
¿A dónde estabas tú, con tu arrogancia, poderoso señor que en la mochila llevas todo el cadáver de la infancia de Sabra y Chatila?
¿A dónde está la voz del abogado fiscal de la razón y la justicia? ¿No será que sus leyes derogaron en Sabra y Chatila?
¿A dónde está el orgullo de los hombres, o acaso hay que decir hipocresía? ¿Por qué tanto dolor no tiene nombre en Sabra y Chatila?
¿De qué me estás hablando amigo mío? ¿No ves que mi conciencia está tranquila? ¿Qué tengo yo que ver con lo ocurrido en Sabra y Chatila?
¿O acaso estaba yo con los soldados metido a la distancia, entre sus filas aceptando los hechos consumados en Sabra y Chatila?
Es tiempo de dictar comunicados que limen lo espinoso de la espina. ¿Qué harán para ocultar lo que ha pasado en Sabra y Chatila?
¿Qué harán para que amengüe la condena histérica, total y colectiva? ¿Qué harán para que cese la gangrena de Sabra y Chatila?
Aunque yo siga ausente en mi galaxia comentando en canciones la noticia, el ángel del horror sigue su marcha en Sabra y Chatila.
Deambula por Beirut y en otras lunas, reptando sin parar, como una anguila. Insaciable y cegado por la gula de Sabra y Chatila.
Tal vez quiera llegar hasta mi puerta. Quizá ya esté a la vuelta de la esquina. Ya fue abierta la herida y sigue abierta en Sabra y Chatila.
envio mory ochoa
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